Página de Alejandro Ruiz Robles

 

 

RAZÓN, TESÓN Y CORAZÓN

 

Por Alejandro Ruiz Robles

 

“¡HISTORIAS DE HISTERIAS!”

“¡Cuando el poder del amor sobrepase el amor al poder, el mundo conocerá la paz!”. (Jimi Hendrix)

 

¡LO QUÉ ES!

Basta acceder a los buscadores en el internet para saber que, por histeria, se debe entender aquella “enfermedad nerviosa, crónica, caracterizada por una gran variedad de síntomas, principalmente funcionales, y a veces por ataques convulsivos”.

Dichos ataques a veces se manifiestan con un nudo en la garganta, trastornos o alteraciones visuales, de la sensibilidad o parálisis, palpitaciones excesivas, inmovilización parcial o total del cuerpo o disminución de alguna habilidad motriz o debilidad muscular.

Si bien es cierto la existencia de esta enfermedad y sus síntomas que son tratadas por la medicina; en forma coloquial también calificamos con esta palabra a las personas que observan un comportamiento exageradamente dramático y emocional y que se muestran demasiado sensibles ante las críticas o la desaprobación y culpan a otras personas de sus fracasos o decepciones.

A mayor abundamiento, estas personas siempre tienen un problema para cada solución y su común denominador es que son víctimas de todas las situaciones que le son incómodas.

De hecho, tal pareciera que el mundo gira a su alrededor y lastimosamente parasu interpretación, se ensaña con ellas. 

En un mundo perfecto, seguramente así no se manifestarían; sin embargo, existen y tal pareciera que cada vez son más comunes; de hecho, cuando son tratadas por gente que no tiene estos problemas o bien, poseen una tolerancia limitada, lo único que se puede apreciar son escenas de rompimiento y molestia que imposibilitan la sociabilización o cuando menos, una adecuada convivencia.

En tu día a día, ¿eres tolerante a las “escenitas”?

 

¡QUÉ DIFÍCIL!

Siempre me he preguntado que ganan las personas al llamar la atención con sus gritos, llantos, exabruptos, gestos o, en fin, tonos o ademanes, que lejos de arreglar una situación, generan incomodidades para los participantes y la gente que está alrededor.

Esto no es propiamente patológico, pero si es un afán por ser conocido, reconocido o bien, ser el centro de las miradas. Desafortunadamente, hay quienes lo asumen como hábito y, lejos de ser un mal propio, lo convierten en una incomodidad ajena, con todo lo que ello implique para quienes los aman, están vinculados a ellos e incluso, para sí mismos.

Si de recordar las veces que nos ha tocado compartir con este tipo de personas nos incómoda, ni hablar de lo que habremos experimentado en tiempo real. Ya fuera por la sorpresa, la tensión o la pretensión de minimizar el comportamiento extraño que presenciábamos; lo cierto es que, sin duda alguna, fue un trance difícil.

Cuando en charlas compartimos con amigos la forma como nos ha tocado vivir esto, independientemente de lo tortuoso que nos representa considerarlo; realmente, no encontramos justificación alguna para este tipo de comportamientos. La mayoría señala que, si hubiera estado en ellos, sería de las cosas que no eran de su interés vivir y las hubieran omitido. El resto le resta importancia y dado el vínculo existente, sanguíneo, afectivo o profesional, prefieren pasarlo por alto y pretender que no se repetirá.

En cuanto a los creadores de tan tremendo espectáculo, es obvio que por excepción hablarán de ello y al hacerlo, las excusas predominarán en sus dichos.Muy pocos son los que ven con frialdad su comportamiento y entienden el error cometido y reconocen que no estuvieron a la altura de las circunstancias al actuar de esa manera.

Lo que, si es una constante en ambos grupos, es en el famoso “si hubiera”, como una posible plegaria para borrar o de mínimo, modificar lo sucedido. 

¿Alguna vez te ha resultado tan incómoda una situación que te gustaría no haberla vivido?

 

SIN TON NI SON.

Con toda seguridad, todos y cada uno de nosotros hemos experimentado situaciones desagradables provocadas por el comportamiento incómodo de las personas, a veces sin necesidad de ello.

No hay peor escenario que la vida real para quien actúa por sus intereses en contra de otros, sin razón alguna y sin justificación para tal comportamiento. No cabe duda de que cuando la locura estalla en una persona, la razón de los que lo acompañan se esfuma cual estrella fugaz, no por gusto sino como reacción a alguien que no pretende en forma alguna alcanzar acuerdos.

¿Qué ganamos? … difícil sería encontrar una respuesta positiva, en la lógica de que pareciera que se pierde más con malos momentos que pudieron invertirse en algo productivo; sin embargo, esto no fue y será algo que cada uno llevaremos.

De la calma que sigue a estas situaciones críticas, pareciera que sus creadores ganaran por su comportamiento y actitudes, pero … ¿eso es realmente cierto?

Si lo que han mostrado es su intolerancia para admitir una postura que no les conviene o les resulta favorable, sus deficiencias son obvias y en ese entendido, lo pensarán más de una ocasión aquellos que deban tratarlos.

Pensar que por montar un espectáculo se gana; resultaría una victoria pírrica sumamente cuestionable al tiempo. Razones hay muchas, pero es lógico suponer que para muchos no habrá ocasiones futuras y con toda seguridad, ya tendrán sus precauciones para en caso de que se presenten otras ocasiones.

No cabe duda de que las expresiones populares tienen mucho de cierto y el refrán “la mula no era arisca, la hicieron a palos” es perfectamente ilustrativo de este supuesto.

Basta ya de caprichos, lágrimas, gritos, manotazos, violencia, entre un sin número de acciones contrarias al diálogo que construye acuerdos; ¿realmente es necesario su uso para mostrar una posición que no ganamos con palabras?

 

VOY POR MÍ.

Ante este universo de caprichos provocados por personas que a como de lugar pretenden ser el eje central de la conversación, debemos valorar nuestro tiempo yser selectivos al compartirlo.

Podemos optar por aislarnos completamente de ellas y si no es posible, alejarnos lo necesario.

Si por alguna situación hay un vínculo de dependencia o afecto que nos obliga a mantener un contacto estrecho, buscar generar las condiciones necesarias que permitan una comunicación positiva y propositiva; construyamos un ambiente propicio para alcanzar metas conjuntas y lo más importante que la dignidad, el respeto y el reconocimiento mutuo no se pierdan en forma alguna.

Encontrar este panorama nos dará contenido para edificar una relación sana que fomente metas comunes, siempre asumiendo nuestra responsabilidad.

De no ser así, realmente ya no podremos hacer más y no habrá espacio para reprocharnos o culparnos del fracaso; no podemos ir contra nosotros en aras de favorecer a alguien que no tiene intención de entendernos ni mucho menos considerarnos su par.

En casa me enseñaron que la dignidad es un valor inherente a cada persona por el solo hecho de existir, gozar de libertad, respetarse y empatizar con su valor como ser humano. Nunca la perdemos por más que otros la nieguen o bien, nosotros mismos la dejemos a un lado.

En ese sentido, es válido recordar que por más importante que sea una persona para nosotros, por ninguna circunstancia podemos ponerla por encima de nuestra dignidad ni mucho menos ser partícipe de que alguien la pisotee.

Si alguien no nos valora, no hay nada que nos comprometa a estar a su lado; toda vez que prescindimos de respetarnos, del amor propio, nos negamos nosotros mismos como el todo que somos. 

Bien dicen que el primer amor es a si mismo y si te amas eres capaz de compartirlo con otros.

Si te amas, eres digno de ti y te respetas y reconoces tu valía; razón por la cual, no hay lugar a permitir malos tratos de terceros.

Podemos tener el compromiso de ver por otros, pero nunca de vivir por ellos … ¿ESTÁS DE ACUERDO?

 

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Posdata:​Agradezco haber sido favorecido con la entrega del Pergamino Iuris Dicto en la Celebración del “Día del Abogado”.

 

 

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RAZÓN, TESÓN Y CORAZÓN

 

Por Alejandro Ruiz Robles

“CUANDO LAS PALABRAS SOBRAN Y LAS LETRAS FALTAN.”

“No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que más responde a los cambios.” (Charles Darwin)


DECENAS, CENTENAS O MILES DE PALABRAS. 

Ante esta euforia de medios de comunicación, no faltan excusas para manifestarse de cualquier manera y en cualquier forma.

Aún cuando existen palabras, letras, escritura, en fin; surgen símbolos, vocablos, expresiones físicas, señales hasta llegar a ciertos ruidos.

Realmente no hay excusa para evitar compartir nuestras formas de pensar o sentir; sin embargo, cada vez nos aislamos más de los demás.

La ironía que nos muestra la vida es que a pesar de los miles de caminos que se nos presentan, pocos quieren andarlos; de hecho, a muchos ni siquiera les interesa intentarlo, toda vez que no pretenden salir de su burbuja.

El pensamiento crítico con el que antes nos ilusionábamos, ha desaparecido frente a un sentimiento de lejanía y simple indiferencia en lo que pasa o nos rodea.

“Déjame en el internet y no pretendas que viva como tú lo hacías” es una de las variantes de las expresiones de los jóvenes, con el común denominador “no me interesa tu mundo”; desafortunadamente, este escenario que niegan es parte del que se les va a presentar total o parcialmente más adelante en sus vidas.

Entender lo que les atrae es la pretensión, satisfacer su pragmatismo es el imperativo.

Y si eso lo vemos en los que próximamente serán adultos, los niños no son distantes de ese comportamiento.

El diálogo sugerido que pretendían los padres, los maestros y en general, los educadores, con los educandos se va distorsionando hasta consolidar barreras aún en sitios físicos próximos.

¿De qué les sirve a los padres vivir en casas o departamentos junto a sus hijos, si éstos se encuentran a años luz?

Los juegos que de pequeños nos entusiasmaban a ser como los adultos cuando creciéramos; se han extraviado junto con esos ideales. 

Tal pareciera que la premisa actual es “tan lejos de nuestros hijos o de nuestros padres, tan cerca ellos del universo virtual”.

¿Alguna vez has sentido a tus hijos ausentes, sabiendo que están presentes?


LOS MENSAJES VACÍOS. 

No fue necesario que se confirmarán las premisas que Ray Bradbury establecía en su novela “Fahrenheit 451” para llegar al momento en que las palabras se sustituyeran por símbolos.

Hoy, en cualquier mensaje de texto entre dispositivos de comunicación, los arrobas, emoticones y demás dibujos, notamos que las letras han sido desplazadas total o parcialmente.

De hecho, pretender entender lo que nos quieren decir, en ocasiones puede convertirse en una auténtica odisea. Pareciera que el ejercicio de razonar cada vez más se pierde en el desánimo y la comodidad.

“Qué tiempos aquellos” dirían los abuelos al recordar la exigencia que se tenía al trabajar poniendo todos los sentidos, es decir, aplicando el ánimo y demás esfuerzos necesarios para rendir frutos adecuados. No obstante, al pensar que son otras épocas y analizar lo que vivimos actualmente, encontramos cambios y como consecuencia de ellos, requerimos hacer los ajustes correspondientes, en el entendido que esto no significa que perdamos nuestra esencia de quienes somos y a donde vamos.

Si hoy tenemos esos instantes para analizar nuestra realidad, entendámoslo como una gran oportunidad para mostrar nuestros principios y porque no, su ausencia.

Si bien todo crecimiento puede implicar cierto dolor, debemos estar convencidos de que no hay mayor duelo que el que corresponde a la pérdida de un ser querido y, en ese caso, podemos soportar todo menos el perdernos a nosotros mismos por no haber encajado en la actualidad.

Prescindir de nuestra esencia en un afán por lograr ese encaje no será una solución y si, muy probablemente, el origen de otro conflicto.

Si nos comunicamos para darnos a entender, no perdamos esa finalidad. ¿Estás consciente del valor de tu individualidad?


LAS PISTAS. 

A falta de una adecuada comunicación o bien, el interés de compartir entre las personas, surge el cuestionamiento: ¿Cómo hacer que el diálogo fluya?

Desde luego, pudiera ser la premisa básica el pretender “tratar a los demás como nos gusta que nos traten”; sin embargo, para llegar a ello, primero debiera haber un interés de los otros por lograr ese vínculo; es decir, esperar que ellos quieran ser tratados y a la par, que quieran tratarnos. 

Es difícil encontrar entendimiento cuando los puentes están rotos; de no ser el caso, buscar enderezar el rumbo con la humildad que se requiera y atendiendo a las formas que se necesiten para tal efecto.

La falla habitual en este tipo de situaciones atiende principalmente a la presencia de la soberbia como protagonista; toda vez que cuando ésta se presenta, olvidamos a la otra persona y nos concentramos en nosotros.

En casa nos enseñaron que las palabras que surgen de nuestro corazón, con veracidad y precisión siempre alcanzan su objetivo y tienden a provocar en la persona una escucha serena y como consecuencia de ella, una reflexión.

Las palabras no son ambivalentes, es decir, no alivian ni dañan; eso lo hacen las personas con sus intenciones.

Si a las palabras sumamos el análisis del momento y de la persona, es probable que provoquemos magia y tal vez, un resultado consensuado para quienes ahí intervienen.

Quizás no siempre encontremos en las palabras los sonidos o las letras adecuadas ni mucho menos el concepto o la idea precisa; sin embargo, si éstas salen del alma es probable que sean captadas en su esencia por otra alma.

En tu vida, ¿qué tanto juego le das a las manifestaciones de tu alma?


MOMENTOS PARA COINCIDIR. 

Recuerdo que la mayoría de las personas que me han orientado para arreglar una situación difícil con alguien, ya sea una leve diferencia o un gran conflicto, siempre me han aconsejado algo básico: mantener la calma, entender la existencia del conflicto y generar una comunicación respetuosa y propositiva. 

Desde luego, hay más puntos que son importantes como el generar una lluvia de ideas para alcanzar una adecuada solución, escuchar el consejo de un tercero imparcial, evitar presiones y aclarar confusiones.

No hay lugar para la culpa ni para vivir en el pasado; necesitamos enfrentar el problema con la razón, sensatez y sensibilidad pertinentes; siempre con la voluntad de construir hacia el futuro.

El sentido común juega un papel muy importante para encontrar la oportunidad óptima para dialogar; entendiendo que no hay cabida a pretextos cuando se invoca a la buena fe de las personas.

Hemos hablado de diferencias en la comunicación con jóvenes o niños; sin embargo, la vida siempre nos presenta obstáculos inesperados que nos ponen a prueba. 

Si bien es importante tener presente que al terminar el túnel siempre habrá una luz, la fortaleza emocional que mostremos y la capacidad para adaptarnos y recuperarnos de los tropiezos, nos llevarán a concretar un resultado más favorable a nuestras necesidades. Veamos en la resiliencia una virtud a desarrollar y un elemento para ser nuestra mejor versión de ser humano.

Adicionalmente, habrá que tener presente que sólo está sólo quien quiere estarlo. Saberse objeto de afecto de parte de personas que nos conocen, nos dará motivos suficientes para sentirnos acompañados.

El diálogo estará roto cuando no haya más interés por mantenerlo, razón por la cual, dependerá de cada uno de nosotros sepultarlo o bien, llenarlo de esperanza con nuestra actitud y aptitud para desarrollarlo.

Buscar la cercanía con quien nos importa y generar su interés en tender puentes para una comunicación eficaz y efectiva es el reto.

Realmente … ¿TE HAS PERCATADO DEL VALOR DE LA COMUNICACIÓN EN TU VIDA?


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Posdata: Agradezco al periodista Rolando Díaz Cervantes la entrevista que me fue realizada para la radio del Perú. 

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RAZÓN, TESÓN Y CORAZÓN

 

Por Alejandro Ruiz Robles

 

“LA NOTICIA QUE ACARICIA.”

“El ser humano es tan libre que puede escoger su propia esclavitud.” (Malka Valovis)

 

 

LA NOTA IMPUESTA.

Siempre han dicho que no hay nada mejor que difundir algo muchas veces en los medios para que quienes están a su alcance, puedan presumir que esto es verdad.

Aunado a ello, si cuentan con evidencia suficiente o cuando menos convincente las personas que se encuentran en su círculo de influencia lo aceptarán de manera sencilla y fácil; ni hablar del caso de que sea un virtuoso quien la exprese.

En cuanto a la gente que acostumbra a razonar todos los datos que se le presentan; concluido su análisis, podrán o no estar de acuerdo y de no haber coincidencia al momento en que expresen su opinión o cuestionen en forma alguna, seguramente serán calificados como disidentes.

En fin, una vez que alguien admite una información, será más fácil incorporarla a su día a día y generar un hábito o una convicción.

De tal manera que cuando nos calificamos como parte “de la cultura del esfuerzo”, damos por hecho que nadie nos ha regalado nada y que todo lo obtenido, generado o logrado ha sido con el sudor de nuestra frente.

Desde luego, habrá quien no se considere dentro de ese grupo y asuma que su progreso atiende al apoyo de terceros o simplemente: “es cosa del destino”. Me gustaría creer que ellos sólo representan una minoría.

Regresando al primer grupo, es importante destacar que resulta admirable su actitud, siempre encaminada a prepararse, a dar lo mejor de sí, a aspirar hasta lograr mejores condiciones y, sobre todo, la convicción y compromiso constante de creer que en ellos radica la posibilidad de alcanzar sus metas.

Si te sientes parte de ellos … ¡Felicidades!

 

SIMPLEMENTE … ¡PERSONAS!

Una vez que te das cuenta de que eres una persona que lucha por conseguir lo que se propone, resulta lógico pensar … ¿cuáles son las noticias que te animan a seguir?

De las múltiples charlas con amigos que tanto me gustan, resultaría quizás la primera de ellas el saberse con salud y vida para despertarse temprano a trabajar por sus metas; dentro de ellas, integraríamos el bienestar para los miembros de su familia, cuando se tiene la fortuna de contar con ellos.

Es obvio suponer que el camino es más lindo cuando se comparte y que mejor que hacerlo con aquellos a quienes la vida nos premio con un vínculo carnal; desde luego, hay quienes ingresan a ese círculo por méritos propios y así también los consideramos como parte de nuestro núcleo familiar. Saberlos bien es un motivo suficiente para impulsarnos hacia donde nos dirijamos y, si por los azares que nos presenta el destino, ellos coinciden en nuestras metas, seguramente será una alegría adicional.

En dichas charlas, también han surgido otras respuestas, tales como las que consideran su entorno, patria o simplemente, hacerlo por la actitud de ser útil; no obstante, hay una que vale la pena destacar: “saberme con principios y valores y actuar en consecuencia”.

En ese sentido, realmente … ¿qué tanto valoramos esa integridad en nuestro día a día?

Para muchos que emplean como lema a seguir “el que no tranza no avanza”, sería totalmente innecesario considerarlo siquiera; toda vez, sus hábitos no corresponden a ética alguna.

Alguien también podría señalar que la vida nos muestra la manera en que “las personas son personas” y ante ello, estoy convencido de que a este mundo no venimos a lastimar a nadie ni mucho menos a abusar del resto; en consecuencia, sé que las personas merecemos ser tratadas como tales y que mejor que tratarlos como nos gusta que nos traten.

Si este es el consenso, entonces entenderemos que todos merecemos respeto a nuestras ideas, talentos, acciones y limitaciones; en el entendido que, será bienvenida una mano amiga cuando así lo necesitemos.

Un diálogo que respete nuestra dignidad será la base de una comunidad en armonía … ¿Estás preparado para esa armonía?

 

ALIMENTANDO EL ALMA.

Todos hablamos de libertad y como tal, sabemos que es la facultad humana de tenemos de decidir nuestras acciones con la consecuencia de asumir nuestras responsabilidades.

Es lindo saberse libres y actuar, entendiendo que siempre habrá reacciones y debemos afrontarlas.

Bien es conocida la expresión de “libertad como pesan tus cadenas”, toda vez que una vez que elegimos el camino, debemos atenernos a todas las circunstancias que ello implica, las hayamos o no considerado.

Es claro que por más buenas intenciones que tengamos para coincidir con los demás, nuestros deseos pueden no ser las pretensiones de otros y ahí podemos toparnos con una realidad que no hemos tomado en cuenta.

Para muestra basta considerar una elección política, en la cual todos partimos de que queremos lo mejor para todos, sabiendo que habrá bandos que tendrán otras formas de concebir el camino para ello.

Si bien no hay fórmulas para el éxito, máxime si éste es para una comunidad, es válido considerar que todos actúan por sus principios y valores comunes y no sólo por sus intereses particulares; por ende, asumamos que, si todos somos ciudadanos interesados por el bien común, la mayoría decidirá el camino que sea mejor para todos. No resulta lógico en este contexto que sólo sean unos cuantos quienes incidan y lo definan; no es válido pretender que una comunidad sea objeto de manipulación o engaño.

En fin, si somos positivos y respetamos quienes somos, hacemos todo por ser dignos de cada uno de nosotros y nuestra comunicación es clara con quien está a nuestro lado. En ese orden de ideas, es seguro que nos dirigiremos a la meta que nos hemos propuesto, de la manera que somos y nos reconocemos.

Aunado a ello, tendremos la habilidad por tomar lo mejor que a cada instante se nos presenta y contaremos con la energía que a cada paso requerimos.

Estamos conscientes de que ningún camino es fácil; sin embargo, son nuestras actitudes y aptitudes las que harán la diferencia. ¿Lo crees así?

 

LA BRISA QUE ABRAZA.

Aunque quisiéramos, no podemos tener control de todo; es más, a veces no tenemos siquiera la certeza con nosotros.

No podemos estar de acuerdo con todo el mundo, ni mucho menos pretender ser la luz ante la oscuridad que les detectemos o conozcamos, pero lo que si podemos ser … ¡es ser nosotros mismos conforme a nuestras virtudes y defectos y asumir nuestro compromiso con nosotros mismos!

Poner atención al ambiente, observar y escuchar lo que se nos presenta sin duda alguna será nuestra obligación con miras a nuestros objetivos. 

Atender y entender nuestro entorno nos llevará a cauces mas ciertos por los cuales cruzar para arribar a lo planeado.

Es válido pensar que todo lo que nos llega es para sumar; no obstante, debemos ser selectivos y quedarnos con lo mejor porque nuestra intención es ser lo mejor para cada uno de nosotros.

Sin duda que el optimismo escapa cuando la realidad nos ofende con su crudeza y no hay expectativas de mejora. En ese escenario, nuestra forma positiva debe continuar hasta lograr iluminar la penumbra que se presente.

No hay lugar para lágrimas de agonía o frustración cuando lo requerido es el sudor que provoca nuestro esfuerzo por trabajar en ser nuestra mejor versión de nosotros.

Ante las ráfagas de aire que nos provocan los huracanes, nuestra templanza y ahínco nos mantendrán de pie, a sabiendas que siempre habrá una brisa que respirar y ésta, seguro nos inspirará a hacer más por nosotros.

Hoy podemos estar expuestos a múltiples factores que nos influyan, pero en nosotros está el ser tan fuerte como lo pensemos, lo deseemos y lo creamos … ¡nuestro momento es hoy!

Por más duros que sean los ventarrones, siempre habrá un soplo místico o mágico que nos aliente para el camino … ¿ESTÁS DE ACUERDO?

 

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Posdata:​Excelente papel realizaste en la Embajada del Perú en México. ¡Bonito regreso, Julio Reinoso!

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RAZÓN, TESÓN Y CORAZÓN

 

Por Alejandro Ruiz Robles

 

“ENTRE EL CINISMO Y EL CIVISMO.”

“Cualquier persona que deja de aprender es vieja, ya tenga veinte u ochenta años. Cualquier persona que sigue aprendiendo se mantiene joven.” (Henry Ford)

 

EL MOMENTO.

Siempre hay momentos que marcan nuestra vida, ya sea porque obtenemos un título a nivel profesional, o bien, porque tenemos un logro personal, como bien pudiera ser un hijo. 

En fin, la vida nos da opciones para llenarnos de vida o bien, para que tengamos la opción de elegir la vida que queremos, en el entendido que hay miles de variantes más.

Hoy estamos frente a un momento clave: las elecciones que darán la pauta para el país que sigue.

En algunos casos, escucharemos que es la necesaria continuidad de un movimiento que llego para destruir el pasado y construir en el presente un entorno cuestionable para alcanzar un futuro que pareciera ser que no se quisiera y para el cual, se sacrificarían muchas libertades que con la historia se han ganado.

Hoy se habla más de la cercanía de vida con otros países que han desterrado las garantías mínimas de convivencia y se han volcado a anular la voluntad colectiva en aras de que ciertos privilegiados lo definan todo. 

Si siempre hemos hablado de ideas políticas ajenas al sentir popular de los ciudadanos, llámese dictadura o comunismo; hoy vemos con temor que esto puede ser nuestro siguiente paso como país.

Es increíble que se trate de obtener las mayorías legislativas imponiendo ideas que no han sido consensadas con la población; ni ésta en forma alguna ha hablado.

Por otro lado, tenemos a quienes desean reconstruir lo que ha funcionado y edificar en función de las necesidades de la mayoría. No se trata de imponer un estilo de vida o una teoría económica o política, se busca que la participación sea el común denominador para elegir el camino a seguir.

… Y mantener el camino, con todos aquellos privilegios con los que hemos crecido y mejor aún, agregar otros que fomente nuestro crecimiento económico, político y social.

En unos instantes frente a tu boleta y la urna se define gran parte de tu futuro … ¿estás consciente de ello?

 

EL MAL LLAMADO TRÁMITE.

Hay quien en su dicho ha llamado mero trámite a la elección, asumiendo que conoce el desenlace de la votación y da por hecho que cuenta la razón necesaria y suficiente para no darle importancia a la voluntad de las personas.

En una situación difícil a la cual se enfrenta la gente, no hay nada que se dé por hecho, más que la actitud de desdeñar lo que quiere la gente.

Por más que se pretenda imponer o encontrar un sentido, respuesta o significado cierto a lo que vivimos en estos momentos, no hay certeza de nada; máxime si se trata de la voluntad de la gente.

De más está darle cabida a comentarios que buscan que la gente piense que este proceso en forma alguna califica lo recientemente vivido o se trata de un referéndum o plebiscito a la política pública seguida. Pretender siquiera tomarlo en cuenta no sólo anula a los participantes de la contienda sino cuestiona el proceder de quien así lo señala, en fin.

Tan malo es esto como tratar de engañar con información falsa, distorsionada o fuera de la realidad en aras de conseguir un propósito. 

La grandeza de la confrontación es partir en terreno parejo y atender a la ética y a las reglas del juego; sin duda que quien resulte ganador en este tipo de procesos tendrá la legitimidad de quienes han creído en él y lo han beneficiado con su voto.

Desde luego, no actuar así, llevará a la gente a sentirse engañada y como consecuencia de ello, reaccionar hasta en tanto se sienta satisfecha.

De tal manera que podemos dejar de lado los calificativos o señalamientos al proceso electoral y asumir con la responsabilidad correspondiente, tanto en los candidatos como en los electores, que cada voto es importante y sin duda, participar, hará la diferencia.

¿Te das cuenta del valor de tu participación?

 

EL UNGIDO QUE NO PRETENDEMOS.

De las charlas sobre las próximas elecciones que como ciudadanos hemos tenido con amigos, profesionistas y público en general, confirmamos que todos tenemos diferentes opiniones sobre lo que queremos y el futuro a construir; sin duda esto lo hace rico y democrático. No obstante, en lo que todos coincidimos es que no queremos personas que se sientan ungidas de divinidad y como consecuencia, se comporten como dioses y decidan qué es lo mejor para nosotros.

Ver ejemplos de países en que sólo se hace la voluntad de uno o unos cuantos elegidos conlleva una fuerte decepción por y para los pueblos y, lastimosamente, excesos de quien siente que es el dueño único de la verdad.

Nadie pretende ser gobernado por un dictador ni mucho menos, confiar su destino a un verdugo con la meta de aniquilar a quien no esté conforme con él.

Es básico pensar que queremos una persona en un cargo del que nos interese su plan y seamos testigos de que lo cumpla. 

Queremos acciones encaminadas a nuestro bienestar y nunca ser participes de excusas que nos distraigan del crecimiento, la seguridad y las mejoras económicas, políticas y sociales a las que aspiramos.

Tampoco estamos para ocurrencias; basta ya de que alguien simula trabajar únicamente para mostrar desdén por la sana organización de las instituciones; ni mucho menos que sea sembrador de odio entre los ciudadanos.

Si en todo momento, es un trabajo el que como candidatos buscan; es por demás legítimo que los gobernados, quienes somos los patrones, les exijamos como trabajadores que son, con los derechos y las obligaciones propias de su cargo.

Es curioso, pero pareciera que la mayoría de los candidatos una vez que son electos se olvidan de sus orígenes y pasan de tener un pensamiento cívico a una forma de ser cínica. Estoy harto de confirmar que el poder corrompe y más, si se trata de personas en las que yo he creído.

Siendo honestos … ¿alguna vez has visto al presidente del país como tu trabajador?

 

ESTO ES RESPETO.

En fin, la hora cero ha llegado y con ello, el momento de análisis necesario y suficiente para la toma de una muy importante decisión.

Es increíble el valor que tiene una cruz en una papeleta y mucho más, que la suma de éstas pueden definir tu futuro, el de tu familia, el de tu comunidad y, desde luego, de tu país.

De repente suponemos que todos los que llegarán a ocupar un cargo público tendrán valores similares a los nuestros y actuar en consecuencia, siendo la realidad la que siempre nos sorprende.

Con frecuencia escucho expresiones de que todos somos honestos hasta que se nos presenta la ocasión de demostrarlo; desafortunadamente, basta ver en los periódicos las exhibiciones de esa cualidad y en su mayoría, nos muestran lo peor.En ese contexto, no cabe duda de que las palabras con que describían sus principios, se evaporan al calor de la realidad.

En fin, siempre seremos víctimas de nuestros aciertos y errores en nuestras elecciones; sin embargo, es tiempo de considerar todos los elementos que nos apoyen a dar certeza a nuestra elección en la boleta.

Debemos estar conscientes también que nuestra responsabilidad inicia con el cruce de una casilla y lo que sigue es aceptar los resultados y sumar como ciudadano a las acciones propuestas; en el entendido que, de no cumplirse lo propuesto o violentarse la realidad por culpa de la nueva autoridad, será también nuestro compromiso combatirla por los medios adecuados.

No es la pretensión de nadie perder garantías y libertades que como país hemos logrado; al contrario, debemos fortalecerlas y consolidarlas. 

Si hoy escribo de mis ideas al amparo de las leyes, quiero mantenerme así y no limitarme por acciones que las limiten o prohíban, ni mucho menos ser sancionado por ellas.

Si hoy tengo comida en mi plato con mi esfuerzo, no hay porque considerarlo un lujo; razón por la cual, quiero a alguien que vea por la generación de riqueza y oportunidades para incrementar mis posibilidades de desarrollo.

Realmente, deseo ser tratado por un servidor público como me gusta ser tratado y no como un villano, parásito, esclavo o sumiso dependiente. Quiero ser prioridad con mis connacionales y no estar sujeto a ideologías o tendencias que determinen otros.

Así como no pretendo que vivan por mí, tampoco es mi deseo que decidan por mí.Sin duda que pienso, al igual que millones, que votaré en consciencia por lo mejor para mi país … ¿ACASO NO ES LÓGICO PEDIR QUE RESPETEN MI DECISIÓN?

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Posdata:​Agradezco la invitación al Palacio Legislativo de Tlaxcala.

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